185.Foto
- 24 ene 2015
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Leemos, como quienes rezan. En el colectivo, un ciruja nos maldice. El supermercado chino puso una alfombra de bienvenida. ¡Cuantos han escrito! sobre hoteles baratos, sobre ciudades ajenas. Personajes con tan poco dinero como nosotros. Leemos unos versos de Bolaño como quien reza. Un perro ladró en la calle, abajo había dos cisnes, y después de acabar pensó: Dos cisnes. Las luces de la pieza están apagadas, el balcón que siempre deseó, abierto; la ciudad afuera prendida, entrando fuerte. La frase más linda del mundo, murmurada apenas. Un amigo le dice a otro que se le ve el hambre. Hacemos porque tenemos muy en claro que esta vida no nos alcanza. Levanto mis plegarias, sólo pido una noche de insomnio. Abrimos un libro de Pessoa: los jazmines le huelen a navidad, se interna en un café con leche, sumerge los ojos en la madrugada, y piensa: los milagros son la pereza de algún dios. Mientras tanto todo. Mientras tanto canto, soy sábana, tigre y mugre. Croquis escénico. Diez grados y algo de viento. Nos encantan los nombres propios, viviríamos a citas si pudiéramos, las frases hechas, prediseñadas, combinadas. Sistema de gestos, mercado central, casas con arabescos. Las luces de neón son rosas y azules, dicen selva, kiosco y teatro. Como si fuera viudo, como si fuera mudo, me siento alejar. Y como si fuera ola, como si fuera ponja, me veo volver, seré cisne, seré escena, seré poesía mientras me duren los dientes. Los envidio y los adoro, les pido disculpas,está oscuro por detrás de las luces. Me subo a mi carretilla, llevo todos los bártulos que perdí. Y unas carbonillas, unas palabras ligeras, que explotan en llanto de tan enormes. No paro de besar, voy con fuerza, a la vereda del frente, tan intranquilo. El resplandor.













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