Sobre la batería.
- 20 feb 2015
- 3 Min. de lectura

Parte I
Desde siempre la batería causó en mí, una impresión única. Física y a la vez cerebral, la batería en todas sus formas, colores, timbres, modelos, tamaños, usos y desusos, me atrae como si fuera un imán gigante y yo un victima humana de carne y hueso. La batería es un instrumento, que a la vez es varios, infinitos (5 cuerpos, 6 cuerpos, 7, 8, 9, 20 etc.) o puede ser solo uno, por eso es única en su especie, se le pueden agregar o sustraer partes depende la ocasión.
No soy baterista pero tengo la felicidad de convivir con una batería desde hace unos meses, no tengo los platos (crash,ride, hit-hat)y ocasionalmente no tengo el redoblante, pero no me importa. Me divierto presionando el pedal de bombo y viendo que sucede, dejando caer cosas sobre los parches de los toms e incluso armándola y desarmándola. Es que cuenta con una identidad única entre los instrumentos, es a la vez puramente racional (el funcionamiento de los pedales que hacen que el instrumento se toque “solo”, el grosor de los platillos y baquetas en sus infinitas variedades y metales que dan sonoridades diferentes al igual que una gran cantidad de tornillos, tuercas, pinzas, ajuste, desajuste, afinación, modelos de parches etc.) y a la vez es crudeza absoluta (en lugar de decir percutir, digo pegarle a algo con un trozo de madera y que suene). Es un instrumento que conduce a alguna forma de violencia o desenfreno incluso entre los géneros y músicas más depurados, lo primitivo de la batería convierte al intérprete una y otra vez en un bárbaro pagano que aunque sea con la más austera sutileza o con la mas brutal energía pretende atravesar el parche del tambor y ver que hay adentro; probablemente descubra que no hay nada.
Cuatro películas sobre la batería
La primera es Wiplash, odiada por los músicos en su totalidad,(menos por mí). La batería se convierte en una maquinaria perfecta, ajustada, aceitada, con mil partes, baquetas, técnica al infinito y una precisión casi de ingeniería militar. A la vez se transfigura en un tótem sobre el que se derrama sangre, se la destruye, patea, se la idolatra, se la desea y se deja todo por ella (incluso a la batería misma), se cuelga un poster de un dios de la batería como único rol a seguir y se hacen sacrificios por ella y sobre ella.
Birdman,no tiene nada que ver con la batería en sí, pero la banda de sonido está compuesta por un baterista que une escenas infinitas con fraseos también infinitos compuestos únicamente por el sonido de una batería. Lo más llamativo es cuando finalmente, luego de escuchar incesantemente dicho sountrack, la batería se personifica en escena, y es casi una aparición fantasmagórica, casual, inesperada. El sonido se convierte en imagen y nadie en la película se pregunta porqué.
The Sound of Noise, la batería multiplicada por seis. Seis bateristas autodestructivos de distintos estilos convocados por un dúo de terroristas del sonido que pretenden hacerlos tocar en una obra conceptual que ataque lo burgués. La primera escena tiene un baterista tocando dentro de una camioneta. Eso lo es todo.
Ex Drummer, un escritor ultra cool belga es convocado para tocar la batería por un grupo punk y desciende hacia los suburbios mas sangrientos y drogadictos, cada miembro de la banda tiene una discapacidad (sordera, inmovilidad en un brazo, violencia contra las mujeres) la discapacidad del escritor será no saber tocar la batería.
Catriel Nievas.












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